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martes, 4 de enero de 2011

Las causas



Trauma del pasado / invalidación como antecedente

Van der Kolk, Perry y Herman (1991) realizaron un estudio con pacientes que se cortaban y presentaban conductas suicidas. Encontraron que la existencia de abuso físico o sexual, negligencia física o emocional, y condiciones familiares caóticas durante su infancia y adolescencia, fueron componentes que permitieron predecir de manera confiable la cantidad y severidad de la cortada.

Concluyeron que la negligencia es el componente más poderoso para predecir conductas auto-destructivas. Esto implica que aunque traumas de la infancia contribuyen fuertemente a la iniciación de conductas auto-destructivas, la falta de relaciones y apegos que brinden seguridad y confianza hacen que la conducta se mantenga. Los sujetos que no se acordaban de niños sentir que eran especiales o queridos por alguien, como adultos fueron menos capaces de controlar su conducta auto-destructiva.

Mientras más temprano en la edad del paciente se dé el abuso, lo más probable que el sujeto se corte y ésta sea más severa.

En el mismo reporte, van de Kolk et al. hacen notar que la disociación y la frecuencia de experiencias disociativas parecen estar relacionadas con la presencia de actos de auto-lesión. La disociación en adultos ha sido relacionada con abuso, negligencia y traumas en la infancia. La teoría de que el abuso físico o sexual o el trauma son antecedentes importantes para la auto-lesión, también es expuesta en un artículo de 1989 del “American Journal of Psychiatry”. Greenspan y Samuel presentan tres casos en el que mujeres que aparentemente no tenían ningún antecedente psicopatológico, presentaron conducta de auto-lesión (cortarse) después de una violación traumática.

Invalidación independiente del abuso

Aunque el abuso físico o sexual y la desatención podrían precipitar conductas de auto-lesión, no implica que la inversa ocurra: muchos de los que se hacen daño no sufrieron ningún abuso en su infancia. En 1994 en un estudio realizado por Zweig-Frank et al. se demostró no haber relación alguna entre abuso, disociación y autolesión entre pacientes diagnosticados con el trastorno de personalidad limítrofe. Un estudio subsiguiente de Brodsky et al. (1995) indicó que el sufrir abuso como niño no implica que como adulto presente disociación y conductas de auto-lesión.

Debido a estos estudios y otras lecturas, se puede decir que hay una característica presente en la gente que se hace daño que no está presente en los que no lo hacen, y la causa es algo más sutil que el haber sufrido abuso en la infancia.

Linehan (1993ª) explica que la gente que se autolesiona (automutila) ha crecido en “ambientes de invalidación”. Aunque un hogar donde se presenta abuso existe la invalidación, también se presenta en otras situaciones “normales”. Un ambiente de invalidación es aquél donde la comunicación de experiencias privadas e íntimas es recibida por respuestas erráticas, inapropiadas o extremas. En otras palabras, lo dicho de una experiencia íntima o privada no es validado, en su lugar es castigado y/o trivializado. La experiencia de emociones dolorosas es negada. La interpretación que hace el individuo de su propia conducta, incluyendo la intención y motivación de la misma, es descartada.

La invalidación tiene dos características principales. La primera es que le dice al individuo que está mal y equivocado tanto en su descripción como es su análisis de su propia experiencia, particularmente en su punto de vista de lo que está causando sus emociones, creencias y acciones. La segunda, el individuo atribuye su experiencia a rasgos de personalidad que no son socialmente aceptados.

Las respuestas que invalidan pueden ser de diferentes formas:
“Estás enojada pero simplemente no lo admites”

“Dices que no pero lo que realmente quieres decir es sí, yo te conozco”

“Tu lo hiciste (algo que realmente no hiciste). Deja de mentir”

“Estás hipersensible”

“Simplemente eres una floja”

“No voy a dejar que me manipules de esa forma”

“Anímate, déjalo ir. Tú lo puedes sobrepasar”

“Si vieras el lado positivo de las cosas y dejaras de ser un pesimista ...”

“No estás tratando lo suficiente”

“Vas a ver, si quieres llorar te voy a dar algo por qué realmente llorar”

“¡Ah! Así es la vida (y sigue como si no hubieras dicho nada)


Todos tenemos la experiencia de haber sido invalidados en algún momento, pero para las personas que crecieron en ambientes de invalidación, estos mensajes los recibían constantemente. A lo mejor los padres tenían buenas intenciones pero se sentían tan incómodos con las emociones negativas que no permitían que sus hijos las expresaran, dando como resultado una invalidación no intencional. La invalidación crónica puede llevar a la auto-invalidación y auto-desconfianza a nivel subconsciente, y al sentimiento de “yo no importo” que van der Kolk et al. describieron.

Consideraciones biológicas y Neuroquímica
Las investigaciones que se han realizado bajo este rubro, consideran la hipótesis de que la autolesión (automutilación) resulta de una disminución de neurotransmisores cerebrales necesarios. Este punto de vista está justificado por la evidencia encontrada por Wichel y Stanley (1991). Ellos descubrieron que aunque los sistemas de dopamina y de opioide no están implicados en la autolesión, el sistema de serotonina sí lo está.

Drogas que logran que llegue más serotonina al cerebro parecen tener cierto efecto en la conducta de auto-lesión. Wichel y Stanley plantean la hipótesis de una relación entre este hecho y las similitudes clínicas entre el trastorno obsesivo-compulsivo (que se sabe que se le puede ayudar con drogas que aumenten los niveles de serotonina) y conductas de auto-lesión. Se dieron cuenta que algunas drogas que estabilizan el estado de ánimo (como Tegretol, Depakote) pueden estabilizar la conducta de hacerse daño.

Coccaro et al. (1997c) han realizado estudios para ver si el sistema de serotonina está implicado en la conducta de autolesión. Encontraron que la irritabilidad es la conducta central correlacionada con la función de serotonina, y que el tipo de conducta agresiva que se muestra en respuesta a la irritabilidad parece ser dependiente de los niveles de serotonina. Si los niveles de serotonina son normales, la irritabilidad se expresa gritando, aventando cosas, etc. Si los niveles de serotonina son bajos, la agresión aumenta y la respuesta a la irritación va en escalada hacia la autolesión, el suicidio o atacar a otros.

Simeon et al. (1992) hallaron que la conducta de auto-lesión (automutilación) estuvo considerablemente correlacionada negativamente con el número de sitios de unión de la imipramina en plaquetas (los autolesionadores tienen menos sitios de unión de imipramina en plaquetas, un nivel de actividad de la serotonina) y observan que esto "puede reflejar disfunción serotonérgica central con inhibición pre-sináptica de la liberación de serotonina. . . . La disfunción serotonérgica puede facilitar la autolesión".

Cuando estos resultados son considerados a la luz de trabajos como el de Stoff et al. (1987) y Birmaher et al. (1990), que vinculan los números reducidos de sitios de unión de la imipramina en plaquetas con la impulsividad y agresión, parece que la clasificación más adecuada para la conducta de auto-lesión podría ser un desorden del control de los impulsos similar a la tricotilomanía, cleptomanía, o juego compulsivo.

Herpertz (Herpertz et al, 1995; Herpertz y Favazza, 1997) ha investigado la forma en que los niveles de prolactina en la sangre responden a dosis de d-fenfluramina en sujetos que se autolesionan y sujetos que no lo hacen. La respuesta de la prolactina en los sujetos auto-esionadores fue deficiente, lo cual "sugiere un déficit en toda, y principalmente, la función central pre-sináptica 5-HT (serotonina)". Stein et al. (1996) hallaron un déficit similar en la respuesta de prolactina en el desafío a la fenfluramina en sujetos con trastorno compulsivo de la personalidad, y Coccaro et al. (1997c) hallaron que la respuesta de prolactina variaba inversamente con las puntuaciones en la escala de “Historia de Vida con Respecto a la Agresión”.

No está claro si estas anormalidades son causadas por experiencias de trauma/abuso/invalidación o bien si algunos individuos con este tipo de anormalidades cerebrales tienen experiencias traumáticas que les imposibilita aprender maneras efectivas de manejar situaciones estresantes, y por ende, sienten que tienen poco control sobre lo que les pasa y acaban por recurrir a la auto-lesión como mecanismo de sobrevivencia.


Saber cuando parar – el dolor no es un factor


Muchos de los que se autolesionan (automutilan) no logran explicar bien su conducta, pero lo que sí saben es cuando parar una sesión de auto-lesión. Después de cierta cantidad de heridas, su necesidad o desesperación es de alguna manera resuelta, y la persona se siente tranquila, calmada, en paz. Únicamente el 10% de los encuestados por Conterio y Favazza (1986) reportaron sentir “mucho dolor al lesionarse; el 23% reportaron dolor moderado, y el 67% reportaron tener poco o nada de dolor. En un estudio (Richardson y Zaleski, 1986) se les dio a los auto-lesionadores Naxolone, una droga que bloquea la acción de la reducción de dolor de las endorfinas producidas naturalmente por el cuerpo. Los resultados indican que no fue efectiva, es decir, seguían reportando sentir poco o nada de dolor. El dolor no influye en parar las lesiones. Haines et al. (1995) encontraron que la reducción de tensión psico-fisiológica es el propósito principal de la auto-lesión. Cuando cierto nivel de tranquilidad fisiológica se logra, el autolesionador ya no siente la urgencia de hacerle daño a su cuerpo. La falta de dolor puede ser debida a la disociación que ocurre en el momento, o bien en que la auto-lesión sirve para poder enfocarse al 100% en algo concreto y el resto de los estímulos son bloqueados, incluyendo el dolor físico y emocional.

 
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Características de quienes se autolesionan

Características psicológicas comunes en autolesionadores

Hablando en términos generales, es gente que:

- se invalidan / aborrecen fuertemente
- son hipersensibles al rechazo
- están crónicamente enojados, casi siempre con ellos mismos
- tienden a suprimir su enojo
- tienen niveles muy altos de sentimientos agresivos, los cuales desaprueban de manera contundente, y normalmente o los suprimen o bien los dirigen hacia ellos mismos
- son más impulsivos y les falta más control sobre sus impulsos
- tienden a actuar de acuerdo a su estado de ánimo del momento
- tienden a no planear para el futuro
- están deprimidos y piensan en el suicidio o en al auto-destrucción
- sufren de ansiedad crónica
- tienden a la irritabilidad
- no se consideran como hábiles para manejar situaciones difíciles
- no tienen un repertorio flexible de técnicas para hacer frente a situaciones
- sienten que no tienen suficiente control sobre cómo manejan su vida
- tienden a ser evasivos
- no se ven como personas con poder o autoridad

La gente que se autolesiona (automutila) tiende a no ser capaz de regular bien sus emociones, y parecería que hay una impulsividad basada en cuestiones biológicas. Tienden a ser un tanto agresivos y es probable que su estado de ánimo al momento de hacerse daño sea una versión intensificada de un estado de ánimo que traen consigo desde hace tiempo (Herpertz 1995).

Al momento de la autolesión (automutilación) , Simeon et al (1992) encontraron que la mayoría de las personas presentan de manera más intensa dos estados emocionales: el enojo y la ansiedad, ambos siendo ya parte de sus rasgos de personalidad. Linehan (1993a) encontró que la mayoría de los que se hacen daño presentan conductas dependientes a su estado de ánimo, actuando de acuerdo con las demandas de su estado emocional presente en lugar de considerar deseos y metas a largo plazo.

En otro estudio, Herpertz (1995) encontró que además de la poca regulación de emociones, impulsividad y agresión de los autolesionadores, también presentan una gran cantidad de agresión suprimida, altos niveles de auto-hostilidad y poca planeación:

Podemos resumir que los autolesionadores normalmente desaprueban de emociones e impulsos agresivos. Si no logran suprimirlos, nuestros hallazgos indican que los dirigirán hacia ellos mismos… Esto apoyado con los reportes de pacientes en que indican que normalmente consideran sus actos de autolesión como una manera de aliviar una tensión intolerable resultado de un estresor interpersonal (p. 70)

Dulit et al (1994) encontraron varias características que presentan la gente que se autolesiona (automutila) con trastorno de personalidad limítrofe:

- Más probable que estén en psicoterapia o en medicación
- Más probable que presenten diagnóstico de depresión o bulimia
- Probabilidad de suicidio más acentuada
- En su historial, más intentos de suicidio
- Menos interés y actividad sexual

Población

Conterio and Favazza estiman que el 0.75% de la población occidental presentan conductas de autolesión (automutilación) . Estudios más recientes de Estados Unidos estiman que el 1% de americanos se auto-lesionan. En una de sus encuestas en 1986, encontraron que el 97% de los que contestaron fueron mujeres, y cumplían con el perfil de un típico auto-lesionador: mujer, entre 25 y 35 años de edad, que se hace daño desde su adolescencia. Tiende a ser de clase media o alta, inteligente, bien educada y con un historial de abuso físico y/o sexual, o bien de un hogar con al menos un padre alcohólico. Desordenes de la alimentación fueron frecuentemente reportados.

El tipo de autolesión que realizan fue la siguiente:

Cortarse: 72%
Quemarse: 35%
Auto-pegarse: 30%
Interferencia con la curación de heridas: 22%
Arrancarse el pelo: 10%
Romperse huesos: 8%
Varios métodos: 78%

Los encuestados admitieron haber realizado, en promedio, 50 actos de auto-lesión; dos terceras partes admitieron haberse realizado una lesión durante el último mes. Cabe señalar que el 57% alguna vez tomaron una sobredosis de droga, la mitad de ellos por lo menos cuatro veces; y una tercera parte de toda la muestra esperaban morir antes pasar cinco años.

La mitad de la muestra había estado hospitalizada debido a la autolesión (un promedio de 240 días). Únicamente el 14% dijo que la hospitalización les ayudó mucho, el 44% dijo que les ayudo poco, y el 42% que no les ayudó en nada. Sesenta y cuatro por ciento intentaron terapia como pacientes externos (60 sesiones en promedio): el 29% indicó que les ayudó mucho, 47% un poco y el 24% que no les ayudó. Treinta y ocho por ciento había ingresado a Urgencias del hospital debido a heridas por auto-lesión (una media de 3 visitas).

¿Porqué más mujeres se auto-lesionan?

Aunque resultados de encuestas informales vía el Internet y la audiencia de grupos de apoyo en línea no demuestran una predisposición femenina tan marcada, los números del estudio de Conterio muestran que hay más mujeres que tienden a utilizar este recurso que los hombres. Miller (1994) asegura que una razón es que las mujeres están socialmente formadas y acostumbradas a internalizar el enojo y los hombres a externalizarlo. A la par, debido a que los hombres están socialmente entrenados a reprimir sus emociones, cuando tienen que mantenerlas dentro de sí mismos no les causa tanto agobio ni problema.

Ya desde 1985, Barnes reconoció una diferencia estadísticamente significativa debida al sexo del paciente autolesionador al ser diagnosticado en su admisión a un hospital de Toronto: fue más común que a las mujeres se les diagnosticara como presentar un “disturbio situacional transitorio”, y a los hombres diagnosticarlos con un problema de abuso de substancias. En ambos casos, una cuarta parte de la muestra fueron diagnosticados con trastornos de la personalidad.

Barnes sugiere que se toma más “en serio” por los médicos a los hombres que se auto-lesionan; únicamente el 3.4% de los hombres se les consideró con problemas situacionales transitorios, comparado con el 11.8% de mujeres.


Sin embargo hay que considerar que en general las estadísticas consideran la gente que recurre a servicio de ayuda, y hay más mujeres que acuden a estos servicios que hombres.
 

¿Quiénes se autolesionan?

¿Quiénes se Auto-lesionan?

hombres, mujeres, niños, jóvenes, adultos, ricos, pobres, heterosexuales, homosexuales,
con-estudios, sin-estudios, cultos, ignorantes, inteligentes, tontos, ...

¿Qué tienen en común?
• Sienten: dolor - angustia - miedo – soledad - tristeza-enojo - desesperación
• No saben como manejar todas estas emociones

¿Algo en su pasado?
• Algunos (pero no todos) sufrieron de:

* Abuso físico
* Abuso verbal
* Abuso emocional
* Abuso sexual
* Otros de abandono

*** Pero en general casi todos sufrieron de: INVALIDACIÓN
Es decir, que cuando sentían o les pasaba algo sus padres/familiares/tutores:

- No les creían
- No les hacían caso
- Se burlaban
- No le daban importancia

Y además -> Faltaba una guía para aprender a manejar situaciones y emociones que estén llenas de tensión, miedo, angustia, desesperación o tristeza.

Aprendemos de ver cómo nuestros padres o tutores se enfrentan a situaciones difíciles:
si ellos no lo hacen sanamente -> nosotros tampoco
 
 

¿Te autolesionas?


Viviendo con AL

Por mucho que quisiéramos, la conducta de autolesión (automutilación) no es algo que se pueda esconder en un rinconcito de tu vida donde no afectará a nadie más. Inclusive después de que se ha detenido, sigue afectando tu personalidad y la forma en que interactúas con la gente. Las cicatrices se desvanecen, pero nunca desaparecen completamente. Los sentimientos de alienación pueden disminuir, pero en el fondo todavía están al acecho. Si todavía te estás haciendo daño activamente, la vida se hace aún más complicada.

Esta página se propone ofrecer algunas respuestas referentes a los dilemas únicos de la conducta de auto-lesión que forman parte tu vida:

1. Hacerlo público
2. Contestar preguntas impertinentes
3. Qué pasa con las cicatrices
4. Escondiendo y curando cicatrices
5. Unas cuantas cuestiones médicas

Hacerlo público

Admitir ante las personas que rodean tu vida que te haces daño es parecido desde muchos puntos de vista al proceso de reconocerse como gay o bisexual. Aquí hay una lista que adaptamos de Bass y Kayfman (1996) de cosas a considerar cuando decides contarles a aquellos que decidas tu modo de enfrentarte a la tensión.

Podemos suponer que les contarás a las personas que están cerca de ti sobre tu conducta de autolesión (automutilación) durante una conversación, pero ésta no es la única forma de revelarlo. Algunas personas han descubierto que anotar todo lo que quieren decir y mostrárselo a alguien les ha funcionado.

Si eliges este acercamiento, sigue las pautas generales que se señalan a continuación y asegúrate de estar disponible para la discusión después de que la persona haya leído lo que le has escrito.

Si quieres contárselo a alguien a través del correo electrónico, yo sugeriría que después de mandarlo te comuniques con ellos ya sea por chat o por teléfono.

Ahora lo que debes de considerar:

Dale tiempo a la otra persona para que lo asimile, aunque - si la sigues y te dice que "le gustaría pensar en ello un ratito," dale espacio. Pídele que te avise cuando esté lista para hablar, y déjala ir.

Sé sensible ante los sentimientos de la otra persona.
Puede ser casi tan difícil para ella/él oírlo como lo es para ti decirlo. Date cuenta que las personas probablemente se pregunten qué hicieron mal o cómo podrían haber impedido que sintieras tanto dolor o por qué te "enfermaste". No tienes que aceptar sus juicios de valor sobre tu AL, pero mantente abierto a escuchar lo que tienen que decir sobre ello. Podrías aprender algo, y puedes enseñarles mucho.

Explícales que revelarlo es un acto de amor.
Hazles saber que tu decisión de contarles que te haces daño es una señal de tu amor y confianza en ellos. Por lo general, una persona decide contarle a alguien sobre ésto porque lo ama, quiere o necesita su apoyo cariñoso, y está cansada de ocultarle toda una parte de sí misma. El deseo de ser abierto y confiar pesa más que el miedo al rechazo u odio o repugnancia. Deja que la persona a la que le cuentas sobre tu auto-daño sepa que no estás tratando de castigarla, manipularla, o culparla.

Escoge un lugar privado y un momento de calma.
Esto es cosa seria. Busca un momento en que cada uno de los implicados estén disponibles para una conversación larga. Hazlo en un lugar donde todos estén cómodos y no haya necesidad de preocuparse de que otros oigan sin querer.

No les digas cosas con ira.
No uses tu conducta de autolesión como arma: ¡"Ah, sí, miren, me hicieron que me cortara / quemara / rasguñara /golpeara!" Para conseguir el amor y la comprensión que buscas, deberás dar algo a cambio. Ya sea que la persona con la que has decidido compartir tu secreto haya contribuido o no a los problemas que te condujeron a hacerte daño, es irrelevante para una conversación de confesión. Si comienzas a enojarte y a culpar, vas a poner a la otra persona a la defensiva y se enfadará. Todo el proceso se atascará y será horriblemente desagradable e improductivo. Utilizar la autolesión como arma también aumenta la probabilidad de que la persona a la que se lo estás confesando reaccione exactamente del modo que esperas que no lo haga.

Piensa en invitar a un “aliado”.
Si tienes un amigo o terapeuta que entiende tu conducta de autolesión, posiblemente quieras pedirle que participe en la conversación. Una tercera persona neutral puede ayudar a mantener la calma.

Proporciona la mayor información que puedas.
Esto es determinante. Entre más sepa alguien sobre algo, menos le teme.Muchas personas no han oído nunca hablar de la conducta de auto-lesión o han leído artículos en periódicos populares sensacionalistas. Prepárate para darle a la persona libros o títulos de libros, artículos, fotocopias, listados, direcciones de sitios web, etc. Junta toda la información posible de modo que puedas contestar a sus preguntas exacta y francamente.

Muéstrate dispuesto (y preparado) para contestar sus preguntas.
Posiblemente deberás educarlos sobre la auto-lesión. Anímalos a hacer cualquier pregunta que puedan tener. Si te hacen una pregunta para la que no tengas una respuesta, diles "no sé" o "no sabría decir" o hasta, "prefiero no entrar en eso ahora mismo". Sé lo más abierto que puedas. Podrías querer anticiparte a sus preguntas y tener una idea de la forma en que las contestarás antes de hacer público que te haces daño. Puedes preguntarles a otros que hayan revelado su conducta lo que les preguntaron para que tengas algunas ideas.
También deberás tener una buena idea en mente de lo que quieres hacer en cuanto a hacerte daño- te lo van a preguntar. ¿Quieres un tratamiento? ¿De qué clase? Si no, ¿cuál es la razón fundamental para no tratarlo? ¿Quieres que te ayuden a detenerlo o a controlarlo? ¿Cómo te pueden ayudar? ¿Qué es entrometerse demasiado y qué no lo es? Ahora es un buen momento para comenzar a poner límites.

No es necesario sacar a la luz los temas más perturbadores en la primera conversación.
No comiences describiendo con vivos detalles la vez que necesitaste 43 puntadas y una transfusión. Lo mejor será evitar descripciones gráficas de lo que haces; si te preguntan, solamente di "me corté la muñeca" o "golpeé las paredes hasta que me salieron moretones" o lo que sea. Trata de no alucinarlos; puedes dar detalles (si es necesario) en alguna otra conversación.

Confía en tu propio juicio.
Haz lo que para ti es natural. Tú te conoces a ti mismo y a tu familia y amigos mucho mejor que alguien más.

Comunícate.
Muéstrate dispuesto a hablar con las personas con quienes te estás confesando acerca de tus reacciones, y pídeles que te digan lo que piensan. La comunicación es de dos vías.


Tratando con preguntas desagradables

Tarde o temprano sucede - estás en la escuela o en tu trabajo, en el autobús, en una tienda, y alguien pregunta. "¿Qué le pasó a tu brazo, pierna, cara, o lo que sea?"
Por lo general, la gente no está tratando de hacerte sentir incómodo. Bastante a menudo, sólo están haciendo plática; realmente no quieren saber por qué tienes cicatrices, sino que lo hacen por decir algo. Sin embargo, te quedas atorado buscando una respuesta.
Con mucha frecuencia, la solución más fácil es medio reírse o hacer una cara pesarosa y decir “Me lastime por andar en la luna”, o bien "Es una historia larga de contar". Luego cambias el tema. Esto desvía a la mayoría de las personas; si persisten, puedes decir, "Realmente preferiría no hablar de esto". Puedes ser un poquito frío aquí - después de todo, ellos están siendo algo rudos haciéndote preguntas personales y no te dan oportunidad de evadir la respuesta elegantemente.


Cicatrices

Para algunas personas, las cicatrices no son un problema - la gente se autolesiona (automutila) de modo que no les quedan señales permanentes o sólo se lesionan en sitios que normalmente están cubiertos por la ropa (el torso, los hombros, los tobillos, etc.) Para la mayoría de las personas que se cortan o se queman las cicatrices ocurren. A algunos les gustan sus cicatrices y las consideran como heridas de guerra o hasta mapas de vida. Muchos otros odian sus cicatrices y quieren encontrar el modo de deshacerse de ellas. Las dos actitudes son igualmente válidas.
Las dos preguntas más comunes acerca de las cicatrices son "¿Cómo las explico?" y "¿Cómo las hago desaparecer?"

Tratando con las cicatrices mismas

Si odias tus cicatrices y quieres hacer algo en cuanto a las mismas, tienes dos opciones: Puedes buscar el modo de ocultar tus cicatrices, o puedes tratar de curarlas/minimizarlas.

Escondiendo las cicatrices

A veces es posible esconder las cicatrices.
  **Las cicatrices de las muñecas pueden cubrirse con mangas largas, pulseras, o relojes.
  **En el verano, ponte camisas de manga larga de un material ligero (seda, algodón de gasa, lino y otros por el estilo).
  **Otra idea para el verano es llevar puesta una camisa de manga larga abierta sobre un top o una camiseta. Si te preguntan, puedes decirles que te preocupa la exposición al sol.
  **Algunas cicatrices en las piernas de las mujeres pueden esconderse bajo las medias o mallas.
  **Se puede usar maquillaje simulador para esconder algunas cicatrices. Se han reportado muy buenos resultados con Dermablend, el cual fue formulado para cubrir marcas de nacimiento como las manchas de vino de oporto y afecciones de la piel como vitiligo. Es impermeable y puede combinarse para emparejarlo con el color de la piel.

Asuntos de salud para la gente que se corta

Si todavía estás utilizando las autolesiones como un modo de enfrentarte a situaciones abrumadoras, tienes que prestar atención a tu salud y monitorearte para saber si sufres de síntomas de anemia o deshidratación.

Si te cortas, estás perdiendo dos cosas importantes: fluido (plasma) y glóbulos rojos. Tu cuerpo puede reemplazar el plasma en aproximadamente 48 horas si bebes bastantes líquidos. Las células rojas tomarán aproximadamente dos meses para reabastecerse.

La deshidratación puede provocarte un shock (ver primeros auxilios) El síntoma más común es el mareo, sobre todo al cambiar de posición (por ejemplo, al levantarte después de haber estado acostado un rato). También puedes tener un pulso muy rápido. Si la deshidratación es severa (estás muy mareado, tus ojos se ven hundidos, no puedes contener los fluidos, tu piel es húmeda y te sientes débil), ve al doctor inmediatamente - ahí te administrarán fluidos por vía intravenosa y estarás bien en unas horas. Para evitar llegar a ese punto, asegúrate de beber 8 vasos de agua diariamente (más en los días en que has perdido sangre). Si tienes mareos después del AL, bebe agua o jugos lo más que puedas y monitoréate en busca de síntomas de shock.

La Anemia se presenta cuando pierdes demasiado hierro al perder demasiadas células rojas. Si estás anémico, te verás pálido y te sentirás muy débil. Podrías estar irritable y falto de respiración y sencillamente sentirte mal. Si tienes estos síntomas, puedes ver a un médico que te confirme la anemia; él te dará entonces suplementos de hierro y vitamina C y te dirá que te sentirás mejor en un par de meses. Si quieres evitar volverte anémico, pero no estás listo para dejar de cortarte, deberás tomar una multivitamina con hierro y vitamina C diariamente y detener el sangrado de tus cortadas lo más rápido posible.

¿qué es exactamente la autolesión?

Para entender la AL
Clasificación de la Auto-Lesión

Todos llegamos hacer cosas que no son buenas para nosotros y que nos hacen daño. También hacemos cosas que nos hacen daño físico pero que su intención principal es para algo diferente. Algunas formas de hacerse daño son culturalmente sancionadas mientras que otras son vistas como patológicas. ¿Cuál es cuál?

Para distinguirlos se puede analizar si el hacerse daño es deliberado y causa un daño físico de inmediato. Por ejemplo, cortarte, quemarte o pegarte con un martillo son claramente actos de auto-lesión inmediata y deliberada. En cambio el fumar, los problemas alimenticios, el no hacer ejercicio, etc. son actos que hacen daño a la larga pero en el momento de hacerlos no se busca un daño inmediato. Ahora bien, ¿dónde quedan los tatuajes y el piercing (hacer perforaciones para aretes, anillos, etc)?

El primer paso para clasificar la autolesión, como lo demostró Favazza (1996), es decidir qué tipo de autolesión es patológica y qué tipo es culturalmente sancionada.

La autolesión que es socialmente sancionada se divide en dos grupos: Rituales y Prácticas. Modificar el propio cuerpo (tatuajes, piercings, etc) puede caer en cualquiera de estos dos grupos.

Los Rituales reflejan una tradición cultural, y normalmente tienen una fundamentación simbólica, y representan una forma en que el individuo se conecta con su comunidad. Los Rituales pueden tener el propósito de curación, de expresión de espiritualidad, o para fines de demostrar un orden social. En cambio las Prácticas tienen poco significado cultural o simbólico y muchas veces son una respuesta a lo que está de moda. Las Prácticas se hacen con fines de decoración y/o para identificarse con un grupo cultural.

La auto-lesión patológica se puede clasificar en: fines de suicidio, auto-mutilación (que se subdivide en mayor, estereotípica y superficial / moderada), o en conducta enferma.

Kahan y Pattison (1984) identificaron tres componentes en los actos de autolesión: dirección, letalidad y repetición.

Dirección

Se refiere a que tan intencional fue la conducta. Un acto con intención es aquel que se logra en un lapso de tiempo corto, se está consciente de los efectos dañinos que tiene y propositivamente se busca lograrlos. De no ser así, se considera un acto indirecto de auto-lesión.

Letalidad

Se refiere a la posibilidad de que el acto resulte en la muerte, ya sea de inmediato o en un futuro próximo. En un acto letal casi siempre la intención es la muerte. Si no se quiere o se piensa en la posibilidad de morir, el acto no tiene el componente de letalidad.

Repetición

Se refiere a si el acto se hace una vez o se repite con frecuencia por un período de tiempo. Si el acto se considera repetitivo es que se realiza varias veces.

Diversidad en la auto-lesión

Favazza (1986) clasifica a la auto-lesión en tres tipos:

1. Auto-mutilación mayor (incluye cosas como castración, amputación de miembros, sacarse los ojos, etc.) es un fenómeno poco común y normalmente está asociada a estados sicóticos.

2. Autolesión estereotípica incluye acciones como golpearse la cabeza rítmicamente contra una pared, etc. Este tipo de AL se presenta principalmente en personas con retraso mental, autistas o sicóticos.

3. Autolesión superficial o moderada. Este tipo de Al es el más común y es del que se trata este sitio. Incluye cortarse, quemarse, rascarse hasta sangrar, arrancarse el pelo, romperse huesos, pegarse, lastimarse sobre una herida deliberadamente, interferir con la saneamiento de una herida, y casi cualquier método en que uno mismo se infrinja daño físico. En estudios clínicos y en una encuesta informal, el acto más popular fue el de cortarse, y los lugares más comunes fueron las muñecas, parte alta del brazo, y la parte interior de los muslos. Mucha gente ha usado más de un método, sin embargo prefieren uno sobre los otros, y casi siempre se dañan en los mismo lugares.

Auto-lesión compulsiva

Favazza (1996) subdivide a la auto-lesión superficial/moderada en tres tipos: compulsiva, episódica, y repetitiva.

La autolesión compulsiva tiene diferencias de carácter en comparación con las otras dos, y está asociada con el desorden obsesivo-compulsivo. El auto-daño compulsivo incluye el arrancarse el pelo (tricotilomanía), fricción excesiva de la piel, y excoriación cuando se hace para remover defectos percibidos en la piel.

Estos actos pueden se parte de un ritual obsesivo-compulsivo con pensamiento insistentes: la persona al hacerse daño trata de aliviar la tensión y prevenir algo terrible que piensan puede pasar.

La autolesión compulsiva tiene una naturaleza diferente y raíces diferentes de la auto-lesión impulsiva (episódica y repetitiva)

Auto-lesión impulsiva

Tanto la autolesión episódica como la repetitiva son actos impulsivos, y la diferencia entre ellos tiene que ver más con el grado o nivel de hacerlo.

La auto-lesión episódica es una conducta llevada a cabo tan a menudo que la persona que lo hace ni lo piensa y no se consideran como gente que se hace daño. Generalmente es un síntoma de algún otro desorden psicológico.

Lo que empieza como una auto-lesión episódica puede escalar hasta llegar a ser repetitiva. Muchos terapeutas (Favazza and Rosenthal, 1993; Kahan and Pattison, 1984; Miller, 1994; entre otros) consideran que la auto-lesión repetitiva debería estar clasificada por separado en el Eje I como trastorno del control de los impulsos no especificados.

La auto-lesión repetitiva se caracteriza por conscientemente considerar el hacerse daño incluso aunque se lleve a cabo, y las personas se identifican a sí mismas como gente que se autolesiona.

La autolesión episódica se vuelve repetitiva cuando lo que inicialmente era un síntoma se vuelve una enfermedad en sí misma (como se puede constatar en mucha gente que se hace daño y describe a la auto-lesión como ‘adictiva’). Es impulsiva por naturaleza, y normalmente se convierte en una respuesta reflejo a cualquier tipo de estrés, positivo o negativo. Así como los fumadores que agarran un cigarro cuando se sienten abrumados, los que se auto-lesionan de manera repetitiva agarran un encendedor o una navaja, o un cinturón cuando ya no pueden soportar una situación.

En un estudio de bulímicos que se autolesionan, Favaro y Santonastaso (1998), utilizaron una técnica estadística llamada análisis factorial para distinguir entre los actos compulsivos de naturaleza y los impulsivos. Reportaron que el vomitar, morderse las uñas de manera severa y jalarse el pelo estaban cargados con un factor compulsivo. En cambio, intentos de suicidio, abuso de substancias, abuso de laxantes, cortarse la piel y quemarse estaban cargados de un factor impulsivo.

Los actos de auto-lesión ¿se deben de considerar como intentos manipulativos de suicidio?

Favazza (1998) es muy categórica y definitiva cuando afirma que “la autolesión es diferente al suicidio. Revisiones de importancia han apoyado y sustentado esta diferencia. Algo básico de entender es que la persona que realmente intenta suicidarse busca terminar con toda emoción, en cambio la persona que se autolesiona busca sentirse mejor”

Aunque algunas veces a las conductas de autolesión se les llama “parasuicidas”, la mayor parte de los investigadores reconocen que la gente que se hace daño generalmente no tiene la intención de morir como resultado de sus actos, sino que busca sobrevivir y le ofrece un alivio a su malestar. En contraste “se ha reportado que intentos de suicidio no proveen alivio, no se repiten frecuentemente y no tienen un valor comunicativo menor” (van der Kolk et al., 1991). Ahora bien, hay casos en que pacientes que se autolesionan sufren de se excluidos por la sociedad y por desesperación puede que intenten suicidarse.

No obstante los actos de auto-lesión no son un intento de suicidio, puede llevar a idear un suicidio, o incluso cuando un autolesionador se le pasa la mano, llegar a suicidarse.

Herpertz (1995) hace notar que la gente que se autolesiona distingue de manera precisa entre los actos de autolesión y los suicidas. Solomon y Farrand (1996) dicen que “aunque los actos de auto-lesión y los suicidas se confunden, su significado es distinto. Lo que emerge es una liga entre los dos actos: la autolesión es una alternativa al suicidio, y es una alternativa preferible”.

En una revisión de la literatura, Favazza (1998) señala que es únicamente recientemente que la auto-lesión se le reconoce como una manera enferme de manejar emociones, la cual se podría convertir en suicidio cuando el paciente siente que ya no tiene escape o alternativa. Nos dice que “tradicionalmente se a trivializado (corte suave de las muñecas), mal-identificado (intento de suicidio) y considerado como un síntoma (de la personalidad limítrofe)”, cuestión que tiene que cambiar al ir informando a los profesionales de la salud.

Otra referencia que apoya lo distintivo de la naturaleza de un acto de autolesión, viene de un estudio de diagnóstico psiquiátrico entre gente que se auto-lesiona en contraste con la gente que intenta suicidarse (Ferreira de Castro et al., 1998). En el Eje I, 14% de auto-lesionadores (AL) fueron diagnosticados con depresiones mayores, opuesto al 56% de los que intentaron suicidarse (IS). Con respecto a la dependencia al alcohol, 16% de AL fue diagnosticado en contrate con 26% de IS. Únicamente el 2% del grupo de AL se les consideró esquizofrénicos y del grupo IS, al 9%. Fue más común que el grupo de AL un trastorno distímico (12% vs. 7%), o bien de ser diagnosticados con trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo (24% vs. 6%). Claro que el hecho de que el grupo de los que se intentó suicidar pudo influenciar el diagnóstico relacionados con la depresión.

El estudio reveló que las personas que se hacen daño para morir y las personas que se hacen daño para poder lidiar con su estado emocional, presentan perfiles psiquiátricos muy diferentes.

Encuestas informales vía el Internet demuestran que muchos de los que se auto-lesionan están muy conscientes de la cuerda floja por la que caminan, y también muy resentidos con los médicos y profesionales de la salud mental que confunden los incidentes de autolesión por intentos de suicidio, sin darse cuenta que es un intento desesperado de no suicidarse

¿Es lo mismo la Auto-lesión que el síndrome de Munchausen u otros similares?

Una vez más la respuesta es NO. Poca investigación se ha realizado entre la vínculo entre AL y Munchausen o síndromes similares, sin embargo profesionales de la salud confunden ambos.

En la AL, la persona se hace daño para escapar de una tensión emocional y fisiológica que no puede soportar; en Munchausen las heridas que se provocan son deliberadas y calculadas para producir síntomas específicos logrando así ser admitidos en un hospital. Aunque algunos de los que se autolesionan desean la hospitalización, es casi siempre a la sección psiquiátrica y no a piso general. Pacientes con Munchausen, por otro lado, le huyen a cuidado psiquiátrico y buscan ser admitidos a un hospital general.